La historia sigue a Brent, un chico que aún lidia con la muerte de su padre y que, para colmo, rechaza amablemente la invitación al baile de fin de año de Lola, la chica rara de la escuela. Error. Grave error. Porque Lola y su papá (sí, un dúo macabro) secuestran a Brent para organizar su propio "baile" privado: con cinta adhesiva, taladros, agujas y mucha, mucha agonía.
Lo que empieza como un thriller psicológico pronto se convierte en una pesadilla surrealista. Lola, vestida de princesa rosada y con una corona, cree que está en una cita romántica, mientras su padre obedece cada orden sádica. La actuación de Robin McLeavy como Lola es aterradora: dulce y psicópata a la vez. Y el papá... bueno, es el tipo de padre que nadie querría tener.
**¡ALERTA DE SPOILER!**
El clímax es caótico: Brent logra escapar después de volverse un sobreviviente resourceful (usa un punzón para autopsias como arma), pero no sin antes descubrir que Lola y su papá ya han hecho esto antes. La casa es un cementerio de "novios" anteriores. El final, donde Brent es rescatado pero claramente traumatizado de por vida, no da respiro.
**Fin del Spoiler**
La película tiene un tono único: mezcla escenas de tortura con momentos casi cómicos (como la subtrama de la mejor amiga de Brent y su propio date freak). La banda sonora de rock australiano y pop de los 80 contrasta con la violencia, haciendo todo más inquietante.
¿Defectos? Es excesivamente gráfica en partes, y el guion a veces prioriza el shock sobre la coherencia. Pero si buscan algo original y audaz, aquí lo tienen.
¿La recomiendo? Solo si tienen nervios de acero y sentido del humor negro. Es como *Carrie* meets *Saw* en el outback australiano. ¡Pero no vean esto en una cita! 🩸💃🔪
Sustos: 8/10 Suspenso: 8/10 Sangre: 10/10 Promedio: 9.33

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