La trama sigue a una familia de tres (padre, madre e hijo) que vive aislada en una casa remota en medio de un páramo nebuloso y yermo. Sobreviven gracias a la crianza de ovejas, pero algo fuera los acecha: una criatura que envenena el agua, mata a los animales y los mantiene prisioneros en su propio hogar. La tensión no viene de sustos baratos, sino de la desesperación lenta, la desconfianza y el miedo a lo desconocido.
La dirección de Casademunt es impecable: la niebla es un personaje más, ocultando peligros y deformando realidades. La fotografía es gris, fría y claustrofóbica, reflejando la mente de los personajes. Las actuaciones son brutales: **Àlex Brendemühl** como el padre obsesionado con proteger a su familia, **Irene Virguer** como la madre que lucha por mantener la cordura, y **Marc Martínez** como el hijo que crece entre el miedo y la lealtad.
**¡ALERTA DE SPOILER!**
El giro es que la "criatura" es en realidad el propio padre, envenenado por el agua contaminada y convertido en un ser paranoico y violento. Él mismo mató a las ovejas y creó el monstruo externo para no enfrentar su propia transformación. El final es desgarrador: el hijo debe decidir entre matar a su padre o morir con él.
**Fin del Spoiler**
¿Defectos? El ritmo es lento, muy al estilo del terror psicológico europeo, lo que puede frustrar a los que buscan acción constante. La criatura nunca se muestra del todo, lo que gustará a unos pero decepcionará a otros.
¿La recomiendo? **Sí, para amantes del terror atmosférico y emocional.** Es una joya española que explora la herencia, la enfermedad mental y el miedo a lo que llevamos dentro. ¡No beban el agua del páramo! 🌫️🐑🔪
P.D.: La banda sonora, con esos violines estridentes, es el alma de la pesadilla.
Sustos: 8/10 Suspenso: 8/10 Sangre: 8/10 Promedio: 8.00

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