¡Hola a todos, pasajeros del horror! Si están cansados de los muertos vivientes lentos que arrastran los pies, esta joya surcoreana les va a volar la peluca. Aquí los zombis no caminan: corren como atletas olímpicos, se lanzan en masa como una avalancha humana y se contorsionan de formas espeluznantes. Pero lo verdaderamente brillante de la película es que encierra todo ese caos en el espacio hiperreducido de un tren en movimiento, convirtiéndolo en una olla de presión insoportable.
La trama sigue a Seok-woo (Gong Yoo), un gestor de fondos de inversión adicto al trabajo y bastante egoísta, que viaja en el tren de alta velocidad desde Seúl hasta Busan para llevar a su descuidada hija, Soo-an, a ver a su madre. Justo antes de que las puertas se cierren, una joven infectada por un virus misterioso logra colarse a bordo. En cuestión de minutos, el vagón se convierte en una carnicería y la infección se propaga como la pólvora. Aislados del exterior y viendo cómo el país entero colapsa en las estaciones por las que pasan, los pasajeros sobrevivientes deben unirse para cruzar los vagones infestados si quieren llegar vivos a Busan, la supuesta única zona segura.
Lo más destacable es el desarrollo de personajes. La película funciona como un microcosmos de la sociedad coreana. Tenemos al héroe de acción de la clase obrera Sang-hwa (el enorme e inolvidable Ma Dong-seok) y su esposa embarazada, a una pareja de estudiantes de secundaria y al verdadero villano de la función: Yon-suk, un ejecutivo corporativo dispuesto a arrojar a cualquiera a las garras de los zombis con tal de salvar su propio pellejo.
¡ALERTA DE SPOILER! (EL VIAJE FINAL)
El tercer acto es una trampa mortal de sacrificios que te destroza emocionalmente. Tras ver morir a Sang-hwa en un acto de heroísmo puro, el grupo se reduce al mínimo. En el clímax, el miserable Yon-suk, ya infectado, ataca a los protagonistas en la cabina de la locomotora. Seok-woo logra arrojarlo al vacío, pero no antes de ser mordido en la mano.
Lo que sigue es una de las escenas más lacrimógenas del cine de terror moderno: dándose cuenta de que le quedan segundos de lucidez, Seok-woo se encierra en la parte trasera del tren mientras recuerda el nacimiento de su hija. Con una sonrisa de paz en el rostro, se deja caer a las vías para protegerla. La película cierra con Soo-an y la mujer embarazada cruzando un túnel hacia la zona segura de Busan, mientras la pequeña canta la canción que le tenía preparada a su padre, salvándolas de ser acribilladas por los militares que vigilaban la frontera.
¿LA RECOMIENDO? Es una obra maestra indiscutible. Te mantiene al borde del asiento con secuencias de acción brutales (la escena de los vagones oscuros usando los túneles es perfecta) y te hace llorar a moco tendido al final. Terror con alma en su máxima expresión. Le doy un 10/10. ¡Asegúrense de revisar bien el vagón antes de sentarse! 🚄🧟♂️🩸






















