La historia nos lleva a los 60, donde una viuda y sus dos hijas se ganan la vida haciendo sesiones de espiritismo (falsas, claro). Para darle más "realismo", incorporan una tabla ouija... y ¡oh, sorpresa! abren la puerta a algo muy real y muy oscuro. La hija menor, Doris, es la primera en contactar con un espíritu que dice ser su padre fallecido, pero pronto muestra habilidades aterradoras: escribe al revés, se contorsiona y habla en lenguas. El slow-burn es perfecto: la familia se desmorona mientras el ente se apodera de Doris.
Flanagan usa todos sus trucos: planos largos inquietantes, sustos que no son jumpscares baratos (esa escena del pasillo con la garganta cortada es ICÓNICA), y un drama familiar que te hace **cuidar** de los personajes. La mamá lucha por sobrevivir, la hermana mayor protege a Doris como puede, y la niña... bueno, la niña está poseída de manera escalofriante.
**¡ALERTA DE SPOILER!**
El demonio no es el "padre": es un espíritu de un asesino nazi que experimentaba con prisioneros en la misma casa (que era un antiguo orfanato). La ouija era solo una herramienta; el mal ya estaba ahí. El final es trágico: la mamá muere, la hermana mayor sobrevive pero queda traumatizada, y Doris queda poseída para siempre, cerrando el vínculo con la primera película.
**Fin del Spoiler**
¿Defectos? Casi ninguno. Quizás el CGI del demonio no convence al 100%, pero es mínimo.
¿La recomiendo? **¡por supuesto!** Es terror inteligente, emocional y con sustos de calidad. Si vieron la primera y les decepcionó, esta les devolverá la fe. ¡No jueguen con tablas, amigos! 🕯️👻🔮
P.D.: ¡Veanla en inglés con subtítulos! La atmósfera sonora es clave.
Sustos: 9/10 Suspenso: 8/10 Sangre: 8/10 Promedio: 8.33
