Basada en un caso real de la policía española (el "caso Vallecas"), la historia sigue a Verónica, una adolescente que, durante un eclipse solar, decide usar una ouija con sus amigas en el colegio para contactar a su difunto padre. Obvio, nada sale bien: invocan algo oscuro que la persigue a ella y a sus hermanitos en su deprimente piso de los 90.
La película es puro horror clásico bien ejecutado: cámaras que se mueven solas, sombras que se deslizan, juguetes que funcionan misteriosamente y una entidad que se alimenta del miedo. Pero lo mejor es el personaje de Verónica: una chica que hace de madre por necesidad y que lucha por proteger a sus hermanos mientras se desmorona. Su desesperación se siente real, y eso eleva el terror.
**¡ALERTA DE SPOILER!**
El final es tan triste como aterrador: Verónica no puede vencer al demonio (que resulta ser un ente que quiere su alma), y termina muriendo tras días de agonía, dejando a sus hermanos solos. La escena post-créditos muestra que el mal sigue ahí, esperando.
**Fin del Spoiler**
Las actuaciones son sólidas, especialmente Sandra Escacena como Verónica, que transmite angustia y valentía. La ambientación de los 90 es nostálgica y a la vez siniestra.
¿Defectos? Algunos sustos son predecibles (jumpscares de puertas que se abren), y la trama a veces se apoya en clichés, pero la ejecución los compensa.
¿La recomiendo? **¡Sí, pero con las luces encendidas!** Es ideal para fans del terror sobrenatural con corazón. ¡Y no jugarán con ouijas por un buen tiempo! 🔮👻😱
P.D.: Si la ven de noche, guarden las muñecas en el clóset.
Sustos: 8/10 Suspenso: 8/10 Sangre: 8/10 Promedio: 8.00




