martes, 16 de septiembre de 2025

The Devil and Father Amorth (2017)

¡Hola, curiosos del más allá! Hoy les hablo de *The Devil and Father Amorth* (2017), el documental de William Friedkin (director de *The Exorcist*, ¡eh!) que nos lleva tras bambalinas de un exorcismo real. ¿Es aterrador? Más bien es intrigante, un poco lento, y te deja con más dudas que miedo.  

La trama sigue al padre Gabriele Amorth, el exorcista oficial del Vaticano (con más de 100,000 exorcismos realizados, según él), mientras atiende el caso de una mujer italiana llamada Cristina. Friedkin y su cámara graban una sesión real (la novena, para ser exactos), donde la mujer se convulsiona, habla con voces distorsionadas y maldice en latín. Suena prometedor, ¿no?  

Pero aquí está el problema: el documental es corto (apenas 68 minutos) y se siente como un reportaje extendido de TV. Friedkin intercala escenas del exorcismo con entrevistas a neurólogos y sacerdotes, pero no profundiza mucho. La estrella debería ser el exorcismo, pero la filmación es estática y la calidad del video es mediocre (como de cámara de seguridad), lo que le quita impacto.  

**¡ALERTA DE SPOILER!**  

El "clímax" es la sesión de exorcismo, donde Cristina se retuerce y gruñe, pero no hay efectos especiales ni revelaciones espectaculares. Friedkin teoriza que el demonio podría ser una manifestación de trauma, pero no llega a ninguna conclusión fuerte. Al final, la mujer se recupera temporalmente, pero el documental no da seguimiento.  

**Fin del Spoiler**  

Lo más valioso son las reflexiones de Amorth: habla de cómo el mal se esconde en la cotidianidad y cómo el cine ha banalizado los exorcismos. Es un tipo carismático, pero el documental no aprovecha su potencial.  

¿Defectos? Es superficial. Esperábamos más de Friedkin, el maestro del terror psicológico. No asusta, solo documenta.  

¿La recomiendo? Solo si son fans de *The Exorcist* y quieren ver el contexto real. Para terror, vean la ficción. ¡Mejor recen un Padre Nuestro y vean la original! 😇📹😈  

P.D.: El título es más dramático que el contenido.

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