La trama sigue al ex-agente So & So (ahora investigador freelance) que busca destruir las cintas snuff de Bughuul para salvar a las familias. En su camino, encuentra a una madre y sus gemelos viviendo en una casa embrujada (sí, otra vez). Las cintas regresan: esta vez con muertes creativas (ahogados en ratas, quemados en un auto, etc.) y niños poseídos que miran fijamente a la cámara. El problema: ya sabemos cómo funciona el truco. Bughuul aparece en segundo plano, los niños son zombies siniestros, y el final siempre termina mal.
La dirección trata de replicar el estilo de la primera: planos inquietantes, sonidos perturbadores y esas cintas 35 mm que son lo mejor de la película. Las escenas de las snuff films son efectivas (la del hombre en el tanque con ratas es repugnante), pero el resto se siente repetitivo. Los sustos son predecibles: jumpscares de niños fantasma, Bughuul apareciendo de la nada, y sueños que son pesadillas.
**¡ALERTA DE SPOILER!**
El giro es que los gemelos están siendo manipulados por Bughuul, y uno mata al otro para cumplir el ritual. El ex-agente intenta salvar al niño sobreviviente, pero termina quemándose vivo junto a la casa, mientras el niño es raptado por Bughuul. Nada nuevo bajo el sol.
**Fin del Spoiler**
Las actuaciones están bien, pero los personajes no tienen la profundidad de la primera familia. La madre es luchadora pero genérica, y los niños dan miedo... pero ya lo vimos.
¿Defectos? Le falta el peso emocional y la atmósfera opresiva de la original. Bughuul pasa de ser un demonio misterioso a un villano de caricatura que solo asoma la cabeza.
¿La recomiendo? **Solo si son completistas de la saga.** Si quieren sustos de verdad, vean la primera otra vez. ¡Bughuul merecía mejor! 👻📼🔥
P.D.: Las cintas snuff siguen siendo oro, pero no salvan la película.
Sustos: 7/10 Suspenso: 7/10 Sangre: 7/10 Promedio: 7.00

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