La trama sigue a Annie, una artista que lidia con la muerte de su madre secreta y controladora. Pero pronto, tragedias más horribles golpean: su hija menor, Charlie, muere decapitada en un accidente grotesco, y su hijo Peter queda destrozado por la culpa. Lo que parece un drama sobre el duelo se convierte en una espiral de terror sobrenatural: sesiones de espiritismo, posesiones demoníacas y un plan macabro que viene gestándose por generaciones.
El director Ari Aster es un maestro de la angustia. Usa planos quietos y silencios largos que te hacen contener la respiración. La casa es un personaje más, con miniaturas siniestras que replican la acción real. Los sustos no son jumpscares baratos; son imágenes que se queman en la retina: la cabeza de Charlie en la carretera, Peter golpeándose la cabeza en el aula, Annie cortándose la propia cabeza con un hilo de piano... sí, LEYERON BIEN.
**¡ALERTA DE SPOILER!**
El giro final es demencial: todo fue orchestrado por un culto que busca encarnar a Paimon, un demonio que necesita un cuerpo masculino. Charlie era el huésped imperfecto, y Peter el elegido. Annie, poseída, corta su propia cabeza para coronar a Peter como el nuevo rey demoníaco. El final con la estatua decapitada y el culto adorando a Peter es tan aterrador como genial.
**Fin del Spoiler**
Las actuaciones son de otro mundo: Toni Collette como Annie debería haber ganado todos los premios por su grito de dolor maternal.
¿Defectos? El ritmo es lento para algunos, y el tono es tan opresivo que puede agobiar. Pero eso es parte de su poder.
¿La recomiendo? **¡ABSOLUTAMENTE!** Es una obra maestra del horror psicológico y sobrenatural. . ¡No vean solos y con las luces apagadas! 🔪👑😱
P.D.: Esa *cluck* con la lengua de Charlie les perseguirá por semanas.
Sustos: 9/10 Suspenso: 9/10 Sangre: 9/10 Promedio: 9.00

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