Hoy les voy a hablar del remake de *Poltergeist*. Ya sé, ya sé... ¿Para qué tocar un clásico? Pues eso mismo me pregunté yo. Y la respuesta, tristemente, es la de siempre: para cashgear con un nombre conocido. La película no es horrible, pero es tan innecesaria como un paraguas en el desierto. Le falta el alma, la magia y, sobre todo, el miedo que hizo famosa a la original.
La trama es la misma: una familia se muda a una casa nueva
que resulta estar construida sobre un cementerio (error número uno). Los hijos
empiezan a hablar con los "amigos imaginarios" del televisor, hasta
que la hija menor, Madison, es secuestrada por las entidades y queda atrapada
en otra dimensión. Hasta ahí, todo correcto. El problema no es lo que cuenta,
sino **cómo** lo cuenta.
**¡ALERTA DE SPOILER!**
Hasta el famoso grito de "¡Sal de ahí, Carol
Anne!" se queda sin fuerza. El ritual para rescatar a la niña no tiene ni
la mitad de la tensión. Y el clímax, con el agujero interdimensional lleno de
brazos fantasmales, se siente falso, como un videojuego. Lo único que salva la
cara es Sam Rockwell, que como padre desesperado le pone toda la carne al
asador.
**Fin del Spoiler**
Sustos: 5/10 Suspenso: 5/10 Sangre: 5/10 Promedio: 5

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