La cosa empieza como una fiesta de despedida en Nueva York, todo normal, hasta que ¡bum!—la ciudad es atacada por algo gigante. Y no, no te lo muestran completo al principio. Esa es la genialidad: solo ves patas del tamaño de rascacielos, sombras, y los gritos de la gente corriendo. La cámara en mano de Hud te hace sentir que estás ahí, corriendo entre los escombros, sin saber qué diablos está pasando. Es caótico, real y adictivo.
Los personajes no son heroes, son veinteañeros asustados tratando de sobrevivir y rescatar a su amiga. Sus diálogos son naturales, a veces hasta tontos, pero eso le da más realismo. Y los efectos, para su época, ¡eran brutales! La escena del puente colapsando o la estación de metro llena de… bueno, *esas cosas chiquitas*… son para recordar.
**¡ALERTA DE SPOILER!**
Acá va lo polémico: el final. Todos mueren. Sí, hasta el prota con la cámara. Es triste, pero coherente. No hay salvación, no hay ejército al rescate. Solo el sonido de la playa en Coney Island, con la estatua de la cabeza del monstruo tirada en la arena. Un final amargo que te deja con la boca abierta.
**Fin del Spoiler**
¿Le falla algo? A algunos les da náuseas el movimiento de cámara (toma Dramamine si eres sensible). Y la trama de "voy a rescatar a mi ex en medio del apocalipsis" a veces se siente un poco forzada. Pero en general, es una película que logró revivir el género de monstruos gigantes con una perspectiva fresca y adrenalínica.
¿La recomiendo? ¡Claro que sí! Es una experiencia intensa de principio a fin. Perfecta para ver en una tarde de lluvia con el volumen alto. No es perfecta, pero es divertidísima y te deja con ganas de más.¡Disfruten el susto! 🎥👾
Sustos: 8/10 Suspenso: 8/10 Sangre: 8/10 Prmedio: 8
Sustos

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