La historia sigue a Tess, una escritora de novelas misterio que, después de dar una charla en un pueblo, sufre una violación brutal por un camionero al que llaman "Big Driver". Lo que viene después no es el típico drama de superación, sino un plan frío y calculado de venganza. Tess decide cazar a su agresor y hacerle pagar. Suena a un *Death Wish* con toques femeninos, ¿verdad? Pues no es tan simple. La película no glorifica la venganza. Al contrario, te muestra a Tess desmoronándose, luchando con alucinaciones y conversando con su gato y su GPS (sí, leíste bien) para mantener la cordura. Maria Bello le pone todo el dolor y la rabia a su personaje, y se le cree. La violencia no es cool; es espantosa, incómoda y te hace querer mirar para otro lado. Y ese es justo su punto fuerte: no te deja disfrutar del ojo por ojo.
**¡ALERTA DE SPOILER!** Acá viene lo que no me cerró del todo. Resulta que todo fue una trampa. La mujer que la invitó a dar la charla es la hermana del violador, y la encargaba de mandarle víctimas. Tess se da cuenta y también se cobra venganza de ella. Si bien el mensaje de que la complicidad es igual de culpable es potente, el giro se siente forzado, casi como de telenovela. Le quita peso al viaje personal de Tess para convertirlo en una conspiración familiar que resuelve quizás demasiado rápido.
**Fin del Spoiler**
¿La recomiendo? Es complicado. Es una película dura, con una escena de violencia sexual explícita que es muy difícil de ver. No es para cualquiera. Si buscan una historia de venganza satisfactoria al estilo *Kill Bill*, esto no es. Es más bien un retrato crudo de trauma y supervivencia, con un final que no termina de sentirse catártico. Le doy crédito por no endulzar nada y por tener a una protagonista que no es una superheroína, sino una mujer rota que decide romper también. Pero ese giro final... me dejó con la misma incomodidad con la que empezó.
Sustos: 7/10 Suspenso: 7/10 Sangre: 9/10 Promedio: 7.66

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