La trama sigue a Finney, un niño tímido y acosado en los años 70, que es secuestrado por "El Grabsber", un asesino de niños que opera en su pueblo. Encerrado en un sótano insonorizado, Finney descubre un teléfono negro desconectado que le permite comunicarse con las víctimas anteriores del asesino. Cada fantasma le da pistas, herramientas y advertencias para sobrevivir y escapar. Mientras, su hermana pequeña Gwen, quien tiene sueños premonitorios, intenta encontrarlo con la ayuda de la policía... y sus propias visiones.
Ethan Hawke está siniestro y carismático como El Grabsber, con sus máscaras cambiantes y su voz tranquila pero mortal. Pero los verdaderos protagonistas son los niños: Mason Thames como Finney, que pasa de víctima a luchador, y Madeleine McGraw como Gwen, una niña con un carácter fuerte y un vocabulario... digamos, *colorido*.
**¡ALERTA DE SPOILER!**
El clímax es catártico: Finney usa todas las lecciones de los fantasmas (desde desatornillar una rejilla hasta cómo golpear con una cuerda) para volverse contra su captor. No es un adulto quien lo salva; es él mismo, guiado por los que fracasaron antes. El Grabsber muere a manos de su propia trampa, y Finney se reúne con Gwen, habiendo roto el ciclo de terror.
**Fin del Spoiler**
¿Defectos? Algunos podrían encontrar la premisa del teléfono un poco forzada, pero la película lo ejecuta con tanta convicción que lo crees. El tono oscila entre muy oscuro y momentos de ligereza infantil, pero eso le da personalidad.
¿La recomiendo? **¡Totalmente!** Es un thriller de terror bien medido, con corazón, sustos efectivos y un final satisfactorio. **8.5/10**. ¡No descolguen ese teléfono! ☎️👻🎭

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