Hoy les voy a hablar del remake de *Poltergeist*. Ya sé, ya
sé... ¿Para qué tocar un clásico? Pues eso mismo me pregunté yo. Y la
respuesta, tristemente, es la de siempre: para cashgear con un nombre conocido.
La película no es horrible, pero es tan innecesaria como un paraguas en el
desierto. Le falta el alma, la magia y, sobre todo, el miedo que hizo famosa a
la original.
La trama es la misma: una familia se muda a una casa nueva
que resulta estar construida sobre un cementerio (error número uno). Los hijos
empiezan a hablar con los "amigos imaginarios" del televisor, hasta
que la hija menor, Madison, es secuestrada por las entidades y queda atrapada
en otra dimensión. Hasta ahí, todo correcto. El problema no es lo que cuenta,
sino **cómo** lo cuenta.
El director Gil Kenan le da un aspecto impecable, todo muy
limpio y con efectos digitales modernos... que son justo el problema. Donde el
original usaba maquetas, sombras y efectos prácticos que sentías tangibles,
aquí todo es CGI brillante y frío. Los poltergeists son un montón de luces de
neón y humo que no dan ni pizca de miedo. Perdieron toda su personalidad
aterradora. Hasta el payaso, que en la original era una pesadilla viviente,
aquí parece un juguete de feria.
**¡ALERTA DE SPOILER!**
Hasta el famoso grito de "¡Sal de ahí, Carol
Anne!" se queda sin fuerza. El ritual para rescatar a la niña no tiene ni
la mitad de la tensión. Y el clímax, con el agujero interdimensional lleno de
brazos fantasmales, se siente falso, como un videojuego. Lo único que salva la
cara es Sam Rockwell, que como padre desesperado le pone toda la carne al
asador.
**Fin del Spoiler**
En resumen, este *Poltergeist* es como la versión pirata de
algo bueno: se parece, pero la calidad no es la misma. No es una película
terrible por sí sola, pero palidece al lado de la obra de Tobe Hooper y
Spielberg. Le quita toda la magia tenebrosa y la sustituye por efectos vacíos.
¿La recomiendo? Solo si tienen mucha curiosidad o nunca han
visto el original. Para todos los demás, es un recordatorio de que algunos
fantasmas deberían descansar en paz, no ser desenterrados para una segunda
vuelta. Un 5/10, y siendo generosos. No pierdan el tiempo y vean la de 1982.
Hoy toca una dura y brutal. 7 días es una película
francesa-canadiense del 2010 que no es para cualquiera. Se los advierto de
entrada: es un viaje crudo, visceral y extremadamente perturbador. No es
entretenimiento; es una prueba de resistencia emocional.
La trama sigue a Bruno Hamel, un cirujano cuya vida perfecta
se desmorona cuando su hija de 8 años es violada y asesinada. El dolor es tan
palpable que duele verlo. Pero la película no se queda solo en el lamento: el
padre captura al asesino y, antes de entregarlo a la policía en 7 días, se
encierra con él para infligirle el mismo dolor que él sintió. La premisa es una
pregunta ética devastadora: ¿hasta dónde puede llegar el dolor de un padre?
El director Daniel Grou (Podz) no te da un respiro. La
cámara es fría, clínica, como si fueras un testigo incómodo de cada acto de
venganza. No hay música que alivie la tensión, solo el sonido de la angustia y
la violencia. Es una película que se siente sucia, agotadora, porque no
glorifica la venganza; te muestra su espiral de horror y vacío. Cada tortura
que Bruno aplica no lo acerca a la paz, sino que lo hunde más en la misma
miseria del monstruo que tiene frente a él.
ALERTA DE SPOILER
El final no ofrece redención. Cuando Bruno cumple su semana
y sale, vacío, a enfrentar su vida destruida, entendés que perdió todo. La
venganza no le devolvió a su hija; solo mató lo que quedaba de él. Es un
desenlace desgarrador que no juzga, solo muestra las consecuencias.
Fin del Spoiler
¿La recomiendo? Es complicado. No es una película para
"disfrutar". Es una experiencia intensa sobre el dolor, la pérdida y
los límites de la humanidad. Si tienen el estómago y la mente preparados para
un drama pesado y sin concesiones, es una película poderosa y bien actuada.
Pero si buscan entretenimiento, huyan de esta. Es de esas que se ven una vez y
no se olvidan. 7/10 por su crudeza y efectividad.
Bueno, hoy les traigo una joyita británica que se me había
pasado: *The Awakening*. Si les gustan esas películas de fantasmas de atmósfera
densa, con mansiones lúgubres y dramas personales, esta les puede interesar. No
es el terror de sustos fáciles, es más bien una vibra de melancolía y misterio
que te atrapa lentamente.
La historia nos presenta a Florence Cathcart, una mujer en los
años 20 que se dedica a desenmascarar médiums farsantes y fenómenos
paranormales. Es escéptica, inteligente y dueña de un pasado con mucho dolor.
Su nuevo caso la lleva a un internado para niños en el campo, donde la supuesta
fantasma de un alumno fallecido está aterrando a todos. Hasta ahí, todo muy
clásico. Pero la película se construye con una elegancia y un cuidado visual
que te transportan completamente.
La mansión es un personaje más, llena de pasillos oscuros,
muñecas espeluznantes y ese silencio que solo rompe el crujir de la madera. La
dirección es paciente, te va metiendo en el ambiente gota a gota. No hay prisa
por asustarte, sino por hacerte sentir la misma duda que Florence: ¿realmente
hay algo ahí, o todo es producto de la histeria y la soledad?
**¡ALERTA DE SPOILER!** No sigan si no la han visto.
La gran jugada de la película es el giro de tuerca final.
Justo cuando tú, como Florence, crees haber encontrado una explicación lógica
(el niño vivo escondido en las paredes), la película te demuestra que estabas
equivocado. El fantasma *era* real. Pero no era el fantasma malvado que todos
pensaban. Era el espíritu de un niño inocente, víctima de abusos, que solo
buscaba justicia y compañía. Ese momento es brutal porque no solo desarma toda
la investigación de Florence, sino que le demuestra que el mundo que había
negado toda su vida sí existía. Y lo más importante: ese encuentro con lo
sobrenatural no la destruye, sino que la cura. Le permite enfrentar su propio
trauma y su culpa por la muerte de su amor, sanando finalmente esa herida que
cargaba desde siempre.
**Fin del Spoiler**
¿Es perfecta? Tal vez el ritmo sea un poco lento para
algunos, y el giro puede sentirse un poco forzado si no estás metido en la
historia. Pero a mí me funcionó de maravilla.
La recomiendo mucho si buscan un ghost story con clase, con
un corazón enorme bajo su capa de terror. No es para los que buscan sustos a
gritos, sino para los que disfrutan de un buen drama con fantasmas de por
medio. Una película que, al final, resulta más sobre sanar que sobre morir de
miedo. Muy bien lograda.