domingo, 12 de abril de 2026

The willies (1990)

 


¡Hola a todos, nostálgicos del terror de los 90! Hoy recordamos The Willies, una película que se siente como el hermano rebelde y viscoso de Escalofríos (Goosebumps). Dirigida por Ken Daggett, esta cinta es una antología de leyendas urbanas contadas por tres niños que acampan en su jardín. Es el ejemplo perfecto de ese cine de terror "para niños" que, honestamente, tenía escenas mucho más perturbadoras de lo que recordamos.

La película se divide en varias historias cortas, pero las dos principales son las que se quedaron grabadas en nuestra memoria colectiva. La primera trata sobre un niño que descubre que su profesor es en realidad un monstruo que devora alumnos, y la segunda —la más famosa y asquerosa— sigue a un chico obsesionado con las moscas que termina recibiendo una lección inolvidable de parte de sus "amigas" con alas. Todo esto aderezado con cameos curiosos, como el de Sean Astin (El Señor de los Anillos).

Lo más destacable es su uso de efectos prácticos. En los 90 no escatimaban en látex y baba. La película logra un equilibrio extraño entre la comedia infantil y momentos de puro horror corporal que te revuelven el estómago, especialmente en la escena del inodoro o la transformación del profesor.

**¡ALERTA DE SPOILER!**

¿Quién puede olvidar el final de la historia de las moscas? El niño, que solía arrancarles las alas para divertirse, es atraído a una habitación gigante donde una mosca humanoide de tamaño real le devuelve el favor. El plano del niño gritando mientras se da cuenta de su destino es puro combustible de pesadillas. Al final de la película, la realidad y las historias se mezclan cuando los niños que cuentan los relatos se dan cuenta de que el "tío" que los acompaña tiene intenciones bastante siniestras, cerrando con un giro clásico de antología donde el narrador es el verdadero monstruo.

**¿LA RECOMIENDO?** Es una joya de culto que vale la pena ver por pura nostalgia o por curiosidad histórica. No es una obra maestra del cine, pero tiene una personalidad única y ese encanto "sucio" de los efectos especiales pre-CGI. Le doy un 6.5/10. ¡Y por favor, piénsenlo dos veces antes de entrar a un baño público! 

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