La trama sigue a un grupo de criminales que secuestran a Abigail, la hija de un poderoso jefe mafioso, exigiéndon un rescate de 50 millones de dólares. Lo único que deben hacer es cuidarla por 24 horas en una mansión aislada. Pero pronto descubren que la niña no es una inocente bailarina de ballet: es un vampiro ancestral de 200 años que los encierra para cazarlos uno a uno como si fuera un juego. Lo que empieza como un thriller de crimen se convierte en una batalla de survival con toques de humor negro y gore exagerado.
La película brilla por su energía y autoconciencia. No se toma en serio, pero ejecuta su locura con precisión: coreografías de ballet convertidas en ataques mortales, diálogos cómicos entre los secuestradores (una ex-policía, un sniper, un hacker) y escenas de violencia creativa (desde decapitaciones con un cello hasta explosiones con agua bendita). La pequeña Alisha Weir como Abigail es el corazón siniestro del film: alterna entre la inocencia infantil y una ferocidad sobrenatural que roba cada escena.
**¡ALERTA DE SPOILER!**
El giro final revela que el padre de Abigail es en realidad Dracula (interpretado por un cameo Matthew Goode), y la mansión es una trampa para alimentarla. Solo sobreviven Joey (la ex-policía) y un secuestrador, quienes logran herir a Dracula y escapar, pero Abigail jura venganza.
**Fin del Spoiler**
¿Defectos? El tercer acto se vuelve predecible, y algunos personajes secundarios son caricaturescos. Pero el ritmo ágil y las referencias al cine de vampiros lo compensan.
¿La recomiendo? **¡Sí, para fans del terror divertido y sangriento!** Es como *From Dusk Till Dawn* meets *Home Alone*, pero con ballet. **8/10**. ¡No subestimen a las niñas calladas! 🩰🦇🔪
P.D.: Querrán tomar clases de ballet... o tal vez no.

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